Desarrollo de propuestas efectivas para una alimentación saludable en la I.E.I. Mariscal Castilla de
Tayacaja-Huancavelica
Artículo científico: pág. 46
Volumen 7, Número 2, julio - diciembre, 2024 - Recibido: 15-11-2024, Aceptado: 23-12-2024
https://doi.org/10.46908/tayacaja.v7i2.236
INTRODUCCIÓN
La deficiente nutrición en los adolescentes constituye
actualmente un problema de salud pública de gran
relevancia, debido a su impacto directo en el desarrollo
físico, psicológico, emocional y académico de esta
población. Diversos estudios recientes han evidenciado
que una alimentación inadecuada durante la adolescencia
incrementa el riesgo de enfermedades como anemia,
obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión arterial y trastornos
metabólicos, los cuales repercuten negativamente no solo
en la salud física, sino también en el rendimiento escolar,
la concentración, la memoria y la capacidad de aprendizaje
(Nikalansooriya et al., 2025).
En este sentido, la Organización Mundial de la Salud
advierte que la adolescencia representa una etapa crítica
para la consolidación de hábitos alimentarios que
perdurarán en la adultez, por lo que una dieta
desequilibrada puede condicionar patrones de
comportamiento poco saludables a largo plazo, afectando
la calidad de vida y las oportunidades de desarrollo
personal y profesional (Samad et al., 2024). Asimismo, se
ha demostrado que el excesivo consumo de alimentos
ultraprocesados, ricos en azúcares, grasas saturadas y
sodio, se asocia con bajo rendimiento académico,
disminución de funciones cognitivas y menor desempeño
escolar en áreas clave como matemáticas y comprensión
lectora (López-Gil et al., 2025).
Promover hábitos de alimentación saludable implica
incentivar el consumo de frutas, verduras, legumbres,
cereales integrales y agua potable, así como reducir la
ingesta de bebidas azucaradas, alimentos ultraprocesados y
productos con alto contenido calórico y bajo valor
nutricional. Estas prácticas no solo contribuyen al
mantenimiento de un peso saludable, sino que también
favorecen el bienestar emocional y social del adolescente,
fortaleciendo su autoestima y su capacidad de relacionarse
positivamente con su entorno (Acosta y Robayo, 2024;
Domínguez, 2023).
De acuerdo con Tandoh et al. (2021), la anemia y la
desnutrición crónica en adolescentes de 15 a 17 años
constituyen problemas prioritarios de salud pública, ya que
generan fatiga, debilidad, dificultad de concentración y
bajo desempeño cognitivo, lo que repercute directamente
en el rendimiento escolar y en las posibilidades de éxito
académico. Estudios recientes confirman que una
inadecuada calidad alimentaria se encuentra vinculada con
déficits en la memoria de trabajo, reducción de la atención
y menor capacidad de procesamiento de información
(Nikalansooriya et al., 2025).
Asimismo, Shahdan y Sidek (2025) señala que una dieta
equilibrada y nutritiva resulta esencial para un adecuado
crecimiento y desarrollo durante la infancia y adolescencia,
destacando el rol de la familia, la escuela y la comunidad
como agentes clave en la formación de hábitos alimentarios
saludables. En concordancia, Samad et al. (2024) indican
que las intervenciones escolares basadas en educación
nutricional presentan efectos positivos sobre el
conocimiento, las actitudes y las prácticas alimentarias de
los estudiantes.
Por otro lado, las costumbres alimenticias incorrectas se ven
reforzadas por la influencia de la publicidad y los medios de
comunicación, que promueven productos de bajo valor
nutricional mediante estrategias persuasivas dirigidas a la
población juvenil, favoreciendo el sedentarismo y el
consumo excesivo de alimentos ricos en azúcares y grasas
(Girón-Gambero y Lupión-Cobos, 2022). Este fenómeno se
ve agravado en contextos rurales o de bajos recursos
económicos, donde existe limitada disponibilidad de
alimentos saludables y escaso acceso a programas de
educación nutricional.
En el colegio Mariscal Castilla, ubicado en el distrito de
Daniel Hernández, provincia de Tayacaja, se evidencia una
prevalencia creciente de hábitos alimentarios inadecuados,
caracterizados por el consumo frecuente de alimentos
procesados y bebidas gaseosas, así como una baja ingesta de
frutas y verduras. Sumado a ello, la limitada educación
nutricional y las restricciones económicas familiares
incrementan el riesgo de problemas de salud y afectan
negativamente el desempeño académico de los estudiantes.
Por tanto, resulta imprescindible evaluar y mejorar la
alimentación de los estudiantes, a fin de fomentar hábitos
saludables que contribuyan a su bienestar integral y
desempeño académico, estableciendo las bases para el
diseño de propuestas efectivas de intervención nutricional
en el contexto escolar.
En este marco, la presente investigación propone
implementar un enfoque metodológico mixto, combinando
métodos cuantitativos y cualitativos, mediante la aplicación
de encuestas estructuradas y grupos focales, con el propósito
de diagnosticar los hábitos alimentarios y el nivel de
conocimiento nutricional de los estudiantes. El objetivo
principal consiste en evaluar el conocimiento sobre
alimentación saludable en los estudiantes del 4.º y 5.º grado
de secundaria de la I.E.I. Mariscal Castilla del distrito de
Daniel Hernández, departamento de Huancavelica, y
formular propuestas orientadas a fortalecer prácticas
alimentarias saludables que favorezcan su desarrollo y
rendimiento académico.
MATERIALES Y MÉTODOS
Tipo y diseño de investigación
La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque
cuantitativo, de nivel descriptivo y exploratorio, con un
diseño no experimental y de corte transversal. Este tipo de
diseño permitió observar, describir y analizar los hábitos
alimentarios y el nivel de conocimiento sobre alimentación
saludable en los estudiantes, sin manipular las variables,
respetando su contexto natural de desenvolvimiento, lo cual
es característico de estudios orientados al diagnóstico